Hoy recordamos a una verdadera pro: Frances Elizabeth Allen, quién murió el 4 de agosto de 2020 a los 88 años. Fue una computina casi por accidente, pionera en la optimización de compiladores, y la primera mujer en ganar un Turing Award, considerado el Nobel de la computación.

Frances creció en una granja en un pueblo de EEUU llamado Peru, e inició su carrera como profesora de matemáticas en el mismo pueblo, pero aceptó un trabajo en IBM, inicialmente solo hasta pagar sus deudas de la universidad. Ahí aprendió FORTRAN y se interesó en los algoritmos usados en la compilación muy rápidamente, convirtiéndose en una de las más importantes visionarias del tema. Sus contribuciones a la computación marcaron un antes y un después. Allen hizo posible el avance de los algoritmos para optimización y procesos, y la accesibilidad de los computadores y la programación al público general. Su trabajo le valió muchos reconocimientos importantes además del Turing Award, entre ellos el Computer Pioneer Award de la IEEE Computer Society, el Augusta Ada Lovelace Award de la Association for Women in Computing y el ABIE Award for Technical Leadership del Anita Borg Institute. También se creó un premio en su honor, el IEEE Frances E. Allen Medal.

Además de sus aportes técnicos, Frances fue una gran defensora y patrocinadora de la presencia de mujeres en STEM. Utilizó sus logros y su plataforma para promover la participación de mujeres y niñas en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, hablando al respecto y visibilizando las problemáticas que vivimos. Frances fue mentora de muchas mujeres, miembro de Anita Borg Institute, y donó el dinero de premios para crear las becas para Grace Hopper Celebration, evento del que siempre participó. Fue una mujer verdaderamente inspiradora, abriendo puertas para todas nosotras.

Frances Allen fue una aventurera, siempre buscando el siguiente problema o desafío. Cuando no estaba trabajando, solía subir montañas o viajar a lugares como el Ártico o el Tíbet. Se definía a sí misma como una exploradora en todos los ámbitos. Alguna vez dijo “el espacio físico en el que vivimos es solo uno de los aspectos que me interesa explorar. Me gusta escuchar nuevas ideas, conocer nuevas personas, enfrentarme a nuevos desafíos. Eso es lo que soy.”

¿Su viaje más emocionante? “Sin duda, fueron mis 50 años en computación,” dijo. “¡Qué viaje!”